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Triump y su Historia
Resulta curioso descubrir que Triumph debe su existencia e incluso su nombre a la audacia de un emigrante alemán, cuyo primer negocio fue una pequeña empresa dedicada a la importación de máquinas de coser. Así es como Siegfried Betmann llega a Londres en 1884 con el firme propósito de hacer fortuna y como, después de dos intentos fallidos, por fin abre las puertas de un pequeño negocio.
En 1887 Betmann se asocia con el alemán Mauritz Schulte, para fundar una fábrica de bicicletas ubicada en Coventry. La empresa recibe el nombre Triumph porque Betmann deseaba dar a sus bicicletas una etiqueta que pudiese ser comprendida en todas las lenguas del continente europeo. 
A partir de 1902 la factoría comienza a fabricar sus primeras motocicletas, a las que acopla motores Minerva de un solo cilindro y 239 cc, importados de Bélgica. Poco a poco la fabricación de motocicletas se convierte en la parte dominante de la actividad comercial de la empresa y el índice de producción va aumentando progresivamente de año en año. En 1923 Triumph fabrica su primer coche, el 10/20. Se trata de un modelo totalmente convencional en cuanto a diseño y estructura, pero sin duda su cuidado nivel de calidad significó un gran empuje para Triumph.
El coche más famoso de la marca llega en 1927, con la presentación Super Seven, del que se fabricaron 17.000 ejemplares. En seguida le sigue el Super Eight, antes de que en 1933 la compañía comience a sufrir las consecuencias de una aguda crisis económica. Después de esta época inicial, se produce un cambio en la cúpula de la empresa yeso se deja sentir en el tipo de automóviles producidos a partir de ese momento. De este período son alguno de sus modelos más elegantes y hermosos, como el Gloria, el Vitesse, el Dolomite o el Montecarlo; a pesar de todo, la marca continuaba sin poder salir de la crisis en la que estaba sumergida. 
En 1939 fue vendida a la compañía Thomas W. Ward, de Sheffield. Éste estuvo a punto de ser el final de Triumph, pues sus nuevos dueños la desmantelaron y pusieron a la venta muchos de sus bienes. Sin embargo, en 1944, Sir John B1ack (presidente de la Standard Motor ea.) adquirió lo que todavía quedaba en pie y puso de nuevo en marcha la producción de automóviles bajo el anagrama de Triumph.
Los primeros ejemplares en añadirse a la nueva lista fueron, en 1946, el Roadster y el Town-and- Country (que luego cambiaría su nombre por el de Renown). En 1949 aparece el Mayf1ower. Estos modelos pasaron en realidad a la historia sin pena ni gloria, aunque sí sirvieron de preparación para la llegada del deportivo TR 2, en 1953, que selló para siempre el comienzo de la nueva era de Triumph.
Su nivel de prestaciones, avalado por los excelentes resultados obtenidos en rallies internacionales, le proporciona una valiosa publicidad que hace disparar las ventas en los mercados extranjeros, en especial en los Estados Unidos. A partir de este modelo, en el otoño de 1955 surge el TR 3, del que dos años más tarde se presentará una nueva versión, el TR 3A. En 1959 sale a escena el modelo Herald, diseñado por Giovanni Michelotti. Este vehículo supone un fructífero retorno de la compañía al mercado de los sedanes, aunque por poco tiempo, pues en 1960 las pérdidas vuelven a hacer triste acto de presencia. 
En esta ocasión la operación de rescate está protagonizada por Leyland Motors, que toma las riendas en 1961, Y un año más tarde la compañía se encuentra otra vez en disposición de lanzar nuevos modelos como el Spitfire. En 1968 nace el GT 6. El TR 4 da lugar al TR 4A Y al TR 5, antes de la llegada en 1969 del TR 6, diseñado por Karmann. A estos modelos se suman otras series de sedanes como la 200012.5 PI, la Stag y, por ultimo, la 1300/1500/Dolomite.
En enero de 1968, se concreta la fusión entre Leyland y el grupo BMC/]aguar, perteneciente a BMH, dando origen a la British Leyland; esta gigantesca iniciativa propina un duro golpe a Triumph, ya que después de años de encarnizada competencia contra MG, de pronto ambas marcas se encuentran formando parte de la misma corporación. En 1974 comenzaron los problemas para British Leyland y, por fin, el gobierno británico decide intervenir. "La nacionalización del grupo empresarial al que pertenece significa el declive definitivo de Triumph.
El único proyecto que sigue adelante es el revolucionario deportivo TR 7/TR 8, gracias al cual se logra mantener vivo el nombre de la marca. El modelo dejó de producirse en 1981, aunque éste no fue el final; todavía queda en activo el Triumph Acclaim (una versión del Honda Ballade), que resiste hasta 1984. Hoy en día Triumph pertenece a Rover /BMW y últimamente corre el rumor de que la marca podría tener previsto el lanzamiento de un nuevo modelo deportivo en un plazo de dos años; no hay más remedio que esperar y ver qué ocurre.



