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Historia de la marca de automotores AC.
Ac es una de las pocas firmas automovilísticas que aún sobrevive en Gran Bretaña. Su trayectoria histórica es extraordinaria, como también lo es su abanico de fabricación, que abarca desde un triciclo de reparto y un carrito para inválidos hasta el Cobra, vencedor de campeonatos mundiales de Grandes Turismos.
Los inicios de este fabricante de imbatibles coches deportivos y elegantes tourers resulta, cuando menos, curioso. John Portwine, dueño de una cadena de carnicerías en el sur de Londres, decidió apoyar a John Weller, un joven y astuto ingeniero, en un principio no en fabricación de un coche, sino de un minúsculo camión de tres ruedas ideal para los repartidores.
El Autocarrier, nombre que recibió el artilugio, comenzó a fabricarse en 1904; era un vehiculo con motor mono cilíndrico y tracción de cadena. Debido al gran éxito de ventas que obtuvo, hacia 1913 se le añadió una cuarta rueda y fue dando lugar a un biplaza de líneas deportivas. Después de la Prímera Guerra Mundíal, John Weller construyó un increíble motor de seis cilindros con árbol de levas en cabeza de pequeñas dimensiones, que se mantendría en producción durante nada menos que 44 años, batiendo todos los récordes de permanencia. Al igual que muchas otras compañías automovilísticas, y aún a pesar de haber fabricado coches de tanto éxito como el Empire 12/24, en 1930 AC cae también en una profunda crisis, de la que será rescatada por la familia Hurlock, que adquiere la compañía para disponer, en un principio, de más espacio en el que dar servicio a sus carrocerías de camión.
Pero esta familia pronto se vía atraída hacía la producción de vehículos, contagiada por el entusiasmo de los que por entonces dirigían AC y, de este modo, en 1933, la marca presentó cinco coches en el Salón del Automóvil celebrado en Londres. Todos ellos montaban el ligero motor de seis cilindros creado por Weller. En el periodo de la posguerra, la empresa adoptó una política de modelo único, concentrándose en la fabricación de un sedán de dos puertas con carrocería de aluminio, sobre un chasis tradicional de madera. 
Este coche de motor de 2 litros continuaría fabricándose hasta 1958, en que fue sometido a una serie de remodelaciones de las que surgiría el AC Ace, un deportivo que alcanzaba una velocidad de 160 km/h y con carrocería del fabricante de coches de carreras de origen portugués John Tojeiro. El Ace resultó todo un éxito tanto en los circuitos de carreras como en las pruebas de rallye, por lo que en 1957 se le aplica un motor Bristol de 2 litros que eleva su velocidad punta hasta los 190km/h.



