En 1928, el flamante Ford A fue noticia por una sencilla razón: era el sucesor del vendidísimo Ford T, así que las expectativas de ventas del nuevo coche eran igualmente optimistas. Pero esto no iba a resultar nada fácil por dos razones: el Ford A era un automóvil más bien convencional y no un absoluto rompedor de moldes como el T, y además, "el Ford A" se comenzó a fabricar en plena Depresión.
Supera.r las ventas del T iba a ser imposible, puesto que el del "T" había sido un caso único: solamente en América del Norte se fabricaron más de 15 millones de unidades. Se vendió durante dos décadas y eso era algo de todo punto irrepetible. Sin embargo, en todos los demás aspectos, el A obtuvo un gran éxito, en parte debido a que Ford a estas alturas ya disponía de una admirable cadena de producción y de distribución para sus productos. El A se vendió por millones y fue un coche de su época.
Entonces, como ahora, abundaban los coches como el A, es decir, coches fabricados a un bajo coste, diseñados para la multitud en los que primaba el precio, la fiabilidad y el fácil mantenimiento por encima del estilo y de las prestaciones. Al fin y al cabo, Henry Ford se había enriquecido vendiendo el T a millones de personas y con el A se pretendía continuar aquella política.
El A no heredó ninguna pieza del Ford T, ya que el nuevo coche montaba un chasis, un motor, una transmisión convencional de tres velocidades y una gama de modernos diseños de carroceria totalmente nuevos.

FORO A Presentado en 1928
CARACTERíSTICAS: Motor delantero. Tracción trasera. Sedán de cuatro plazas, cupé o deportivo.
HABITÁCULO/BASTIDOR: Chasis y carrocerías independientes tabricados en acero.
MOTOR: 3.285 cc, 4 cilindros. Potencia máxima 39,5 CV a 2.200 rpm. Par máximo desconocido.
TRANSMISióN: Caja de cambios no sincronizada de tres velocidades.
SUSPENSiÓN: Delantera y trasera por ejes rígidos sobre bailestas transversales.
DIRECCiÓN: Tornillo sin fin.
FRENOS: De tambor.



