En la edición de 1930 del
Olympia Motor Show de Londres se presentó una pieza muy especial: hablamos del
Bendey 8 litros, todo un coloso sobre ruedas. Cada uno de sus seis cilindros desplazaba una capacidad de 1.331 cc y, a pesar de su carrocería de siete plazas, era capaz de superar los 160 km/h en una época en la que la velocidad normal de un sedán de sus características se reducía a unos 88 km/h. Por supuesto, el precio iba en consonancia con sus grandes dimensiones:

el chasis costaba 1.850 libras, a lo que había que añadir entre 2.300 y 3.000 libras más en concepto de carrocería, fabricada a medida por prestigiosos carroceros, ya bien asentados en el mercado, como H. J. Mulliner, Thrupp & Maberly, Vanden Plas, Park Ward, Freestone & Webb u otros como Gurney Nutting, de futuro prometedor.
Todo esto resulta chocante en un momento en que el salario de un trabajador medio no superaba las 200 libras anuales. La exposición reunía seis ejemplares de 8 litros, uno de ellos en el expositor de
Bentley. Las otras cinco unidades habían sido cedidas a las más famosas casas carroceras para que luciesen sus creaciones.
El 8 litros presentaba un diseño muy convencional para la época.
El enorme chasis de estructura de escalera estaba dotado con ejes rígidos delanteros y traseros, y un sistema de suspensión a base de ballestas, amortiguadores de fricción e hidráulicos. El motor era una de sus características más sobresalientes. Albergaba seis cilindros con árbol de levas en cabeza movido por un balancín de triple apoyo. Cada cilindro contaba con cuatro válvulas y dos bujías, de ignición

mediante una bobina y una magneto; las soldaduras principales se realizaban a base de aleaciones de magnesio. Todos estos componentes le permitían desarrollar una potencia de 220 CV a 3.500 rpm, con un mínimo nivel de ruido y un alto grado de seguridad.
El automóvil era capaz de alcanzar sin problema los 224 km/h. En 1938 la revista especializada
The Autocar, lo definía como "posiblemente el coche más rápido del mundo".
Al igual que los Bentley de época, el 8 L conservaba ese carácter ambivalente de la marca: según el ánimo del conductor, era capaz de rodar pausadamente a una velocidad de 32 km/h y también alcanzar velocidades de vértigo, más apropiadas de un bólido deportivo. Era en definitiva todo un "Dr. Jekyll y Mr. Hyde", apodo que allá por 1921 un periodista había aplicado al innovador 3 litros de entonces.
La transmisión consistía en un sistema de embrague mono disco, conectado a una caja de cambios
BeItley, tipo F, dotada con un mecanismo de transmisión final por engranaje cónico.
La dirección era de tornillo y sector, totalmente regulable, y los frenos, mecánicos y aplicados a las cuatro ruedas, estaban equipados con un vacuoservomotor y con zapatas de aluminio sobre tambores de 400 mm.ólo llegaron a fabricarse 100 ejemplares. Resulta irónico que su diseño haya tenido lugar en el mismo año en que se desencadenaba el grave colapso de Wall Street de 1929. Este coche, uno de los más caros y lujosos de todos los tiempos, llegaba en un momento en el que no había precisamente demasiados compradores con los suficientes recursos económicos. A pesar de estos factores, logró venderse el centenar de unidades antes de

1931, año en que la compañía se declaró en bancarrota, debido en gran medida a que sus productos no se adaptaban en absoluto a las condiciones económicas del momento; además, al contrario que Rolls-Royce, la empresa no disponía de otras fuentes de ingresos paralelas, como la construcción de motores para aviones, o la fabricación de armamento.
La insolvencia de Bentley fue todo un alivio para
Rolls, pues el 8 litros era mejor que su modelo Phantom II en casi todos los aspectos: más suave, rápido y con un motor de mayor calidad.
Poco después se planteó la posibilidad de que la firma Napier adquiriese Bentley, para comenzar a producir una versión de menor tamaño del 8 litros, con motor de 61/4 litros y suspensión delantera independiente. Sin embargo, Rolls, asustada por la mera posibilidad de que la transacción llegase a efectuarse, decidió participar en la subasta, pujando más alto y haciéndose con los bienes de
Bentley Motors. Esto significaría el fin de los Bentley de época. De hecho, en 1933, año en que se reinició la producción, todo había cambiado.
BENTLEY 8 LITROS
Presentado en 1930
CARACTERlsTICAS: Motor delantero. Tracción trasera. Carrocerías abiertas o cerradas, de varios carroceros (chasis y carrocería vendidos por separado).
HABITÁCULO/BASTIDOR: Estructura en forma de escalera.
MOTOR: 6 cilindros, diámetro y carrera 110 x 140 mm, 7.983 cc, árbol de ievas en cabeza, cuatro váivulas por cilindro, dos bujías, una magneto Bosch, una bobina Delco-Remy. 200-220 CV a 3.500 rpm, según el índice de compresión.
TRANSMISiÓN: Embrague de disco, caja de cambios de tipo "F" de cuatro velocidades. Eje colgante trasero, transmisión finai por engranaje cónico. Relaciones 16/53, 13/53, 14/53, ó 14/57.
SUSPENSiÓN: Ejes rígidos con ballestas, amortiguadores delanteros de friccíón Bentley & Draper, amortiguadores hidráulicos traseros. Neumáticos Goodrich de 178 x 533 mm. FRENOS: De tambor en ias cuatro ruedas, 400 mm de díámetro. Acción mecánica medianteo un balancín compensador Bentley. Vacuoservomotor Dewandre L2.
DIRECCiÓN: De tornillo y sector, totalmente regulable, relación 13,75:1.
DIMENSIONES: Longitud 5.110 mm/5.415 mm, anchura 1.740 mm, batalla 3.658 mm/3.962 mm. Vías .1.422 mm. Peso del chasis 1.884 kg; peso máximo autorizado 2.190 (carrocería abierta), 2.547 kg (carrocería cerrada).
PRESTACIONES: Velocidad máxima 165 km/h.
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